Y ella subió al autobús. No lo vio en la parada y pensó que el frío lo habría echado para atrás aquella mañana de finales de enero. Pero mientras se acomodaba en su asiento, lo vio subirse y sentarse casi a la par de ella, al otro lado del pasillo. “Ahí esta” pensó, mientras él se quitaba la chaqueta.
Él se puso música y sacó un comic para leerlo. A ella le pareció aún más interesante. Sacó su móvil para escribirle a su hermana: “Ahí está. Ésta leyendo un comic”. Y se sonrió, mientras lo miraba aparentando hacer sus ejercicios de inglés.
Llegó el autobús a su destino, y salieron los dos al mismo tiempo al pasillo. Por un instante estuvieron frente a frente, ella quería salir por delante y él por detrás. Ella, tan tímida como ella misma, se giró rápidamente (antes incluso de mirarlo a la cara) y salió corriendo por la puerta de atrás.
Mientras caminaba hacía el metro, sólo tenía un pensamiento: “Viene detrás mió, viene detrás mió.” Y decidió frenar un poco el paso, y vio como él la adelantaba. Se volvió a sonreír: “Sí que venía detrás de mí”. Pero poco le duro el ensimismamiento, pues camino del metro tuvo que hacer carrera con una señora, ¡que iba a ponerse en medio de los dos!
Y lo consiguió… consiguió bajar las escaleras metálicas justo detrás de él. Y paso a paso, lo siguió. Pero de pronto él se paró a observar a otra chica. Y se saludaron, allí, en la escalera mecánica, justo delante de ella. Y hablaron y rieron, allí, en la escalera mecánica, justo delante de ella.
Y ella fue a su andén y ellos (que ya no era él, sino ellos) al de enfrente. Y ella vio como ellos (que ya no era él, sino ellos) se alejaban en el metro, mientras ella aún debía esperar un par de minutos. Y se quedó sola esperando en el andén, de nuevo, pensando en él.
Saturday, January 27, 2007
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