Ella lo sabía, pero no dijo nada. ¿Por qué? No lo sabe… quizás fue el miedo que la paralizó… el miedo a que no la creyeran, a sentir que no había nadie a su lado. Por eso prefirió callarse… y ahora cada noche, el remordimiento se acuesta con ella en su cama. Ya no puede hacer nada. ¿Pero que hubiera sido de su vida si aquel día hubiera hablado? No lo sabe, y no lo sabrá.
Enciende la luz, coge un libro e intenta, con vano éxito, concentrarse en él. Pronto se da por vencida, y lo cierra, se levanta de golpe y se asoma a la ventana. Es de noche aún. Observa como los árboles mueven sus ramas al compás de la brisa nocturna. Apaga la luz, y acerca la silla a la ventana. Se sienta, y ahí se queda dormida después de un rato. Después de un rato de observar la calle vacía.
Saturday, January 27, 2007
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